La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA) ha publicado el estudio , que analiza los factores que podrían transformar los riesgos alimentarios hasta 2036.
Uno de los principales retos será evolucionar desde el control de peligros conocidos hacia una vigilancia más anticipativa de los riesgos emergentes.
Entre los riesgos que podrían adquirir mayor relevancia destacan:
- Cambio climático: el aumento de temperaturas y los fenómenos extremos pueden favorecer la expansión de microorganismos patógenos y modificar la presencia de micotoxinas y otros contaminantes naturales.
- Contaminantes emergentes: será necesario reforzar el control de PFAS, plaguicidas, metales, hidrocarburos minerales, plastificantes y contaminantes de proceso, utilizando métodos cada vez más sensibles y multirresiduo.
- Nuevos alimentos y proteínas: insectos, algas, nuevas proteínas vegetales y alimentos obtenidos mediante tecnologías innovadoras pueden introducir nuevos peligros, alérgenos o contaminantes, además de requerir una mayor identificación molecular.
- Economía circular y reutilización del agua: el uso de agua regenerada y subproductos puede generar nuevas vías de exposición a contaminantes microbiológicos y químicos.
- Resistencia antimicrobiana: continuará siendo un riesgo prioritario que requiere una visión One Health, integrando la vigilancia en los ámbitos humano, animal y ambiental.
Este nuevo escenario exige a la industria alimentaria anticiparse a los riesgos, reforzando el control de materias primas, procesos y productos finales. Para ello, será cada vez más importante contar con estrategias analíticas adaptadas a los nuevos peligros, capaces de detectar contaminantes y microorganismos a niveles cada vez más bajos.
El laboratorio se convierte así en un aliado estratégico de la industria, aportando información que permita identificar riesgos emergentes, garantizar la seguridad de los productos y facilitar una respuesta rápida ante nuevos escenarios.
SU PLUS: Nuestros laboratorios están preparados para afrontar estos nuevos retos analíticos, gracias a una amplia capacidad tecnológica, una red europea de laboratorios especializados y una constante adaptación de métodos y servicios a la evolución de los riesgos alimentarios, ofreciendo soluciones analíticas cada vez más sensibles, completas y adaptadas a las necesidades de la industria alimentaria. De este modo, AGROLAB contribuye a transformar la vigilancia analítica en una herramienta de anticipación y prevención del riesgo.
Autora: Dra. Isabel Gómez, AGROLAB Iberica

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