Michael Witiska

Cuando Michael Witiska se incorporó a AGROLAB GROUP en 2012, dos mundos se encontraron. Por un lado, la gran industria altamente sincronizada de la que procedía y, por otro, una empresa familiar en rápido crecimiento que estaba a punto de conquistar Europa. Quien asume la dirección comercial en una fase así necesita algo más que un don para los balances, necesita perseverancia.

 

El legado del deporte de competición

 

Cuando uno se sienta frente a Michael Witiska, percibe rápidamente que su serenidad se asienta sobre una base sólida: es exnadador de competición. A quien se ha lanzado durante años, a las cinco de la mañana, al agua fría de una piscina de entrenamiento, no le altera cualquier situación. Esa disciplina casi estoica es hoy su brújula a la hora de dirigir un grupo empresarial internacional.

 

El cambio a AGROLAB fue para él una decisión consciente frente a los procesos anónimos de los grandes grupos empresariales. Buscaba una tarea en la que el resultado de su trabajo tuviera una relevancia inmediata.

 

«Quería dedicar mi energía a algo que tuviera un verdadero valor social. En el análisis para garantizar el agua potable y la seguridad alimentaria encontré ese propósito, y en AGROLAB, un entorno en el que el rendimiento cuenta de forma inmediata.» (Michael Witiska)

La estructura como compañera silenciosa del crecimiento

 

En los últimos doce años, Witiska ha desarrollado de forma sistemática la columna vertebral comercial del grupo. Cuando comenzó, AGROLAB crecía rápidamente, pero las estructuras internas aún tenían que adaptarse a ese ritmo. Organizó las compras y las finanzas de tal manera que, por fin, pudieran aprovecharse las sinergias entre las distintas sedes. El objetivo era claro: liberar a los laboratorios para que pudieran centrarse en su actividad principal, el análisis.

 

Este apoyo comercial fue decisivo, especialmente en el desarrollo del análisis de alimentos. Witiska se aseguró de que el crecimiento se asentara sobre una base sólida y de que las inversiones estratégicas se realizaran allí donde contribuyeran a estabilizar el grupo a largo plazo.

La libertad de mantener los pies en la tierra

 

Lo que Michael Witiska más valora de AGROLAB es la constante concentración en lo esencial. Mientras muchas empresas invierten su capital en fachadas representativas o en lujosos coches de empresa, AGROLAB sigue otro camino. Aquí, la liquidez se destina directamente a la tecnología de laboratorio más moderna y a la formación de las personas que la manejan.

 

«Desde el principio me ha impresionado lo consecuentes que somos a la hora de prescindir de símbolos de estatus innecesarios. Invertimos en lo esencial: nuestros laboratorios y nuestra calidad. Para mí, esta modestia no es un recurso de marketing, sino nuestra identidad.» (Michael Witiska)

La independencia como objetivo primordial

 

Para Witiska, el 40.º aniversario es algo más que una simple retrospectiva. Considera que su tarea consiste en preservar la independencia financiera del grupo frente a la presión del mercado. En un entorno cada vez más marcado por inversores con visión a corto plazo, la autonomía de AGROLAB GROUP es, para él, el bien más preciado.

 

«Somos independientes, nos pertenecemos a nosotros mismos y tomamos decisiones a largo plazo. Eso nos aporta una tranquilidad en el negocio que hoy en día apenas se encuentra en este sector. No tenemos que brillar al final del trimestre, sino perdurar durante décadas.» (Michael Witiska)