Dolor de estómago

El Comité Científico de AESAN analiza los riesgos asociados a la Intolerancia Hereditaria a la Fructosa y a la malabsorción de fructosa, destacando la necesidad de una información alimentaria precisa y fiable.

 

La fructosa es un azúcar presente de forma natural en frutas, verduras y miel, y también se encuentra en numerosos alimentos procesados como ingrediente o a través de edulcorantes y jarabes. Aunque la mayoría de la población la metaboliza sin dificultad, existen personas para las que su consumo puede representar un importante problema de salud. Por este motivo, el Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha publicado recientemente un informe sobre la Intolerancia Hereditaria a la Fructosa (IHF) y la malabsorción intestinal de fructosa. El informe distingue claramente entre ambas situaciones. La Intolerancia Hereditaria a la Fructosa es una enfermedad genética rara causada por la deficiencia de la enzima aldolasa B, imprescindible para el metabolismo de la fructosa. La ingestión de este azúcar puede provocar la acumulación de metabolitos tóxicos y desencadenar síntomas graves, como hipoglucemia, alteraciones hepáticas y renales, retraso del crecimiento e incluso situaciones potencialmente mortales. Por otro lado, la malabsorción de fructosa es una alteración intestinal más frecuente, caracterizada por una absorción deficiente de este azúcar y asociada principalmente a molestias digestivas como dolor abdominal, gases o diarrea.

 

El documento también destaca la complejidad de identificar todas las fuentes de fructosa presentes en la alimentación actual. Además de encontrarse de forma natural en determinados alimentos, la fructosa puede estar presente en sacarosa, jarabes de glucosa-fructosa, miel, productos dietéticos, bebidas y numerosos alimentos transformados. Esta situación pone de manifiesto la importancia de disponer de información analítica precisa para garantizar la seguridad de las personas afectadas y facilitar una correcta gestión dietética. En este contexto, la determinación analítica de fructosa adquiere una relevancia creciente tanto para fabricantes como para distribuidores de alimentos. Conocer su concentración real permite verificar formulaciones, controlar materias primas, validar declaraciones de producto y ofrecer una información más fiable a consumidores y profesionales sanitarios. AGROLAB Ibérica dispone del análisis específico de fructosa mediante cromatografía iónica con detector amperométrico, acreditado conforme a la norma ISO/IEC 17025. Esta técnica ofrece una elevada sensibilidad, precisión y selectividad para la cuantificación de azúcares, proporcionando resultados fiables y trazables en una amplia variedad de matrices alimentarias.

 

SU PLUS: AGROLAB ofrece la determinación acreditada de fructosa en todo tipo de alimentos. Nuestro equipo técnico puede asesorarle en la caracterización de materias primas, productos terminados y procesos de fabricación para garantizar la máxima fiabilidad analítica y el cumplimiento de los requisitos de mercado.

 

Autora: Dra. Isabel Gómez, AROLAB Iberica