Quien visita la sede central de AGROLAB GROUP en Landshut percibe de inmediato sus raíces de la Baja Baviera. Pero quien echa un vistazo a los laboratorios fuera de Alemania descubre la misión europea: llevar el ADN de AGROLAB más allá de las fronteras y hacer realidad el espíritu de «One AGROLAB» en toda Europa.
Respeto por la identidad local
Paul Wimmer dirige el grupo no como una mera agrupación de laboratorios, sino como una auténtica red. Para él, es fundamental que la internacionalización no signifique imponer un modelo alemán en cada país. Se trata de combinar lo mejor de ambos mundos: la disciplina bávara en los procesos con la experiencia de los expertos locales.
El crecimiento de los últimos años no es un fin en sí mismo, sino la confirmación de que valores como la fiabilidad y la rapidez son comprendidos y apreciados en toda Europa.
«No crecemos para tener el mayor número posible de banderas en el mapa. Crecemos allí donde podemos marcar una diferencia estratégica para nuestros clientes. Se trata de un crecimiento saludable con sentido de la proporción».
Un hito en Francia
Un proyecto actual pone de relieve nuestras inversiones en el extranjero: la construcción del primer edificio propio destinado a un laboratorio medioambiental en Francia. Mientras que en el sector suele apostarse por instalaciones alquiladas, AGROLAB envía una señal inequívoca de permanencia.
Esta sede es mucho más que un simple edificio moderno; es una promesa para nuestros clientes y empleados locales: hemos venido para quedarnos.
«El hecho de que construyamos en Francia nuestro primer gran edificio propio de laboratorios es una clara declaración de nuestra independencia. Invertimos de forma sistemática en nuestros propios activos porque creemos en la estabilidad a largo plazo de nuestras sedes».
Cohesión cuando más se necesita
En AGROLAB, el carácter internacional se hace especialmente visible cuando surgen desafíos. Paul Wimmer recuerda momentos en los que algunas sedes se vieron sometidas a una gran presión debido a un volumen extremadamente elevado de muestras.
En muy poco tiempo se formaron grupos de trabajo integrados por profesionales de distintos países para apoyar a sus compañeros, sin trabas burocráticas y superando las barreras lingüísticas. Es precisamente este «espíritu» el que quiere seguir fomentando: el orgullo de formar parte de un grupo que se apoya mutuamente.
«En cada centro que lleve el nombre de AGROLAB, también debe estar presente la esencia de AGROLAB. Eso significa: la misma calidad, la misma capacidad informática, la misma filosofía y, sobre todo, la misma cohesión entre los compañeros».
Con la mirada puesta en los próximos 40 años
De cara al futuro, Paul Wimmer ve al grupo como un pilar sólido en un mercado en proceso de consolidación. Su objetivo es continuar avanzando con paso firme por Europa, sin perder el contacto con la realidad que ha hecho grande a AGROLAB.
«Hemos exportado con éxito el modelo bávaro a Europa. Ahora se trata de seguir desarrollando esta empresa, con la misma pasión por los detalles que nos ha acompañado desde nuestra fundación.

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