En retrospectiva, la historia de AGROLAB GROUP resulta casi demasiado lógica. Comienza en 1986, no en una torre de oficinas acristalada, sino en Oberhummel. Entre las riberas del Isar y los campos de lúpulo, el Dr. Paul Wimmer sentó, en una antigua escuela, las bases de una empresa que hoy es imprescindible en el ámbito de la analítica europea. 40 años de AGROLAB: esta es la historia del arraigo bávaro y del valor de tomar las riendas por uno mismo.
A mediados de los años 80, el mundo de los análisis de suelo aún estaba organizado por el Estado. Un agricultor que quisiera conocer el estado de su campo necesitaba mucha paciencia: los plazos de entrega de varios meses eran la norma. Paul Wimmer, entonces doctorando en el Instituto de Cultivo de Plantas de Weihenstephan, no vio en ello un obstáculo, sino una oportunidad de mercado. Su profesor tenía la idea de una planificación digital del abonado, pero faltaban datos actualizados. El encargo a Wimmer fue tan pragmático como ambicioso: debía montar un laboratorio «provisional».
Este proyecto se convirtió rápidamente en la misión de su vida. Con equipos de segunda mano, AGROLAB despegó en Oberhummel. Desde el principio, la tecnología de la información fue el núcleo del proyecto, y no una simple herramienta auxiliar. Mientras otros seguían sellando formularios, nosotros ya apostábamos por la eficiencia digital. En esa época también se consolidó un principio que aún hoy nos distingue de muchos competidores: invertimos en activos propios y somos propietarios de nuestra tecnología de laboratorio, en lugar de financiarla a crédito. Esta independencia financiera nos permite tomar decisiones directamente desde nuestra sede central en Landshut. Paul Wimmer describe así este elemento esencial del ADN de AGROLAB:
«La independencia aporta estabilidad y libertad, ya que no hay que preguntar al banco si se puede hacer esto o aquello».
La constancia no es fruto de la casualidad en nuestra empresa
Una empresa no crece gracias a conceptos, sino gracias a las personas que los desarrollan a lo largo de los años. Torsten Zurmühl se incorporó en 1997 como geoecólogo para impulsar el procesamiento digital de datos. La informática ya era entonces nuestra base, pero él la ha ampliado sistemáticamente hasta alcanzar el nivel actual de seguridad en los procesos. El hecho de que, tras casi 30 años, sea hoy director general responsable de las áreas de informática y agricultura es revelador de nuestra cultura. Destaca especialmente los valores claros en el trato con empleados y clientes:
«Nos comunicamos de igual a igual, apostamos por procesos de decisión ágiles y por una fiabilidad absoluta. Son elementos que valoran tanto nuestros empleados como nuestros clientes».
La estabilidad como base del crecimiento
Desde 2012, Michael Witiska, en su función de director comercial, se encarga de que nuestro crecimiento se asiente sobre una base sólida. Llegó a la empresa procedente del sector industrial, buscando una actividad con verdadera relevancia social. El análisis para garantizar agua limpia y alimentos seguros le proporcionó ese sentido. Con la disciplina de un antiguo nadador de competición, ha estructurado el área financiera y las compras del grupo. Para él es fundamental que AGROLAB siga siendo una empresa familiar con visión generacional:
«Nuestra estrategia está orientada al medio y largo plazo; nuestros valores no se venderán al cabo de cinco años».
Internacionalización con sentido de la proporción
Nuestra expansión en Europa no responde a un plan rígido, sino a las necesidades de nuestros mercados. Benoist Lasserre lidera este proceso desde 2019. Un hito reciente es la construcción del primer edificio propio dedicado a un laboratorio medioambiental en Francia, al que nos trasladaremos el próximo año. Que AGROLAB funciona más allá de las fronteras nacionales se hace especialmente evidente en momentos clave, como cuando un grupo de trabajo internacional presta apoyo en una sede poco antes de Navidad. Benoist Lasserre ve en ello una confirmación de nuestra identidad:
«No crecemos para estar presentes en el mayor número posible de países, sino porque tiene sentido desde el punto de vista técnico y estratégico».
Perspectivas
Hoy en día, AGROLAB GROUP es un actor europeo que nunca ha olvidado sus raíces en Oberhummel. Estamos orgullosos de lo logrado, pero seguimos siendo modestos y abiertos al aprendizaje. Es esta combinación de fiabilidad bávara y ventaja tecnológica la que nos impulsa. En cada sede somos AGROLAB GROUP: con los pies en la tierra, independientes y líderes tecnológicos.

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